El día 1 de septiembre a eso de las 5:20pm, en la
parada de Linda Vista en la Ciudad de Managua abordé la ruta 133 rumbo a mi
casa después de una jornada laboral, Arnulfo Antonio Martínez Quiñónez de 24
años de edad y originario de La Paz Centro aprovechándose que la ruta venía con
exceso de pasajeros y sin pensarlo dos veces me violentó y acosó de manera
repugnante.
Observando las circunstancias de que el bus venia
lleno y yo traía una mochila encima de mi cabeza de un señor que iba en las
escaleras superiores, esta mochila obstaculizaba la vista de los demás y yo al venir
con la mirada abajo pude percatarme de las asquerosidades de este hombre sin
valores, en el trayecto entre Linda Vista y la Cuesta del Plomo. Arnulfo se bajó
el zipper y estimulándose hasta provocarse una erección, rozó mí brazo en
varias ocasiones, al llegar a la entrada de Ciudad Sandino, me bajé con asco,
miedo, impotencia, nervios y hasta arrepentida de no haber reaccionado en el
momento, sin embargo busqué el apoyo en los trabajadores de Transporte de la alcaldía
de Ciudad Sandino, quienes estaban en labores cotidianas en la entrada del
municipio, me ayudaron reteniendo al tipo y llamando a la policía del distrito
10.
Decidida a denunciar el abuso fui trasladada con él,
en la patrulla, donde se nos pidieron los datos de identidad y es en ese
momento donde me entero de su nombre y edad, al llegar a la estación levanté formalmente la denuncia, para finalmente realizar una mediación establecida por
la Facilitadora Judicial, ya que según las autoridades lo que sufrí no era un
delito sino más bien una falta leve, la cual no era suficiente para llevar un
proceso judicial y para colmo se me niega mi copia de denuncia con el argumento
que según estas ya no se entregan a menos que se les soliciten al jefe, que jamás
supe quién era.
Los piropos, las insinuaciones sexuales con las
miradas, boca y lo que a mí me ocurrió son cosas repugnantes que debemos de aguantar
las mujeres porque si hablamos o denunciamos al final no pasa nada, qué más da
quedarse callada.
De que nos sirve que nuestro país avance con leyes y
reformas según para mejorar la convivencia y disminuir los delitos, para proteger
la integridad de las mujeres… Siento que es un crimen ser Mujer, porque somos
objetos de distracción sexual y para las autoridades con eso no pasa nada,
mientras no ocurra una violación. Tanto los abusos y las violaciones son traumáticas, también es traumático vivir en un país donde tengo que soportar hombres
depravados y sin escrúpulos como el que conocí.
Queda mucho por hacer, mucho porque luchar y poca
disponibilidad en las autoridades del estado por escuchar y atender estas
situaciones tan feas y denigrantes, sin embargo yo no me daré por vencida… Aunque
no logre una justicia completa, siempre lucharé por defender mis derechos como
mujer.
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